El sector espera recoger 16.652 toneladas, casi un 2% menos que en el 2019. La comunidad pierde el liderazgo nacional y pasa a ser el tercer productor

El sector de frutos secos de Aragón encara con luces y sombras la campaña de la almendra a mes y medio para que comience la recolección en la mayoría de las explotaciones. La comunidad prevé alcanzar una cosecha de 16.552 toneladas, muy similar a la del año pasado, que fue de 16.855 toneladas. Supone una ligera caída del 1,7%, aunque es un 7% superior a la media de los últimos cinco años.

Así lo recogen las estimaciones realizadas este miércoles por la Mesa Nacional de Frutos Secos, que esta integrada por Cooperativas Agroalimentarias de España y las organizaciones agrarias COAG —a la que pertenece la aragonesa UAGA-, Asaja y UPA.

Las perspectivas iniciales de Aragón eran mucho mayores, incluso apuntaban a récord, superando el máximo alcanzado en el 2018, cuando se recogieron algo más de 18.000 toneladas, pero las afectaciones climatológicas han condicionado el desarrollo de la almendra en algunas zonas. El exceso de lluvia —en lo que llevamos de año han caído de media 200 litros más que en todo el 2019— ha multiplicado los problemas por enfermedades criptogámicas (causadas por hongos), sobre todo en variedades como la guara, que representa el 65% de las hectáreas de la comunidad.

«Se ha tirado mucha almendra por las plagas. Hay parcelas con una cosecha muy buena y otras sin nada», apuntó el responsable de frutos secos de UAGA, José Luis Sánchez, quien aseguró que de no ser por la proliferación de hongos se habrían superado las 20.000 toneladas.

A pesar de ello, las cuantiosas precipitaciones también han tenido un efecto positivo, ya que ha permitido dejar atrás la sequía que se venía arrastrando. «Habrá más rendimiento porque los árboles de secano están más fuertes. Se han recuperado mucho», aseguró.

Con estas cifras, Aragón ha pasado a ser el tercer productor nacional de almendra, tras Andalucía y Castilla-La Mancha, donde se esperan recoger 29.800 y 21.474, respectivamente. Hace dos años era líder, pero se ha visto desplazada por el fuerte tirón de las nuevas plantaciones en regadío en dichas comunidades.

PREOCUPACIÓN POR LOS PRECIOS BAJOS

Aragón acapara así el 17% del total de la cosecha prevista en España, que alcanza los 95.570 toneladas, 30.000 más que el año anterior. No obstante, la Mesa Nacional de Frutos Secos puntualiza que la previsión para esta campaña no puede compararse con las cifras hasta ahora ofrecidas porque este año comienza una nueva serie histórica de datos más precisos y adaptados a la situación real del sector.

Por este motivo, no se han contemplado como productivas unas 8.000 hectáreas de Aragón al considerarse que aún no han entrado en producción por llevar plantadas menos de cinco años en secano o cuatro en regadío.

De esta manera, la comunidad alcanza las 61.925 hectáreas –frente a las 70.000 que se contabilizaban en los años anteriores–, casi el 14% del total de España (449.172). Se sitúa en la cuarta posición en cuanto a superficie, por detrás de Andalucía (124.777), Castilla-La Mancha (86.367) y Murcia (65.681).

La gran preocupación del sector son los precios, que este año están «a la baja» debido principalmente a la gran cosecha prevista en California, el mayor productor mundial junto con Australia. «El año pasado por estas fecha estaba en 5,8 euros el kilo de almendra en pepita, ahora cotiza entre los 3,5 y los 4 euros. No es normal que el precio vaya tan bajo», lamentó Sánchez. Si no repunta la cotización, el sector valora incluso pedir al Ministerio de Agricultura que aplique unos precios fijos mínimos para garantizar la rentabilidad.

CRECIMIENTO DE LA ALMENDRA EN LOS ÚLTIMOS AÑOS

La almendra ha experimentado un fuerte crecimiento en Aragón en los últimos años debido a los mejores márgenes de rentabilidad respecto a otros cultivos. “Muchos fruticultores y alguna cerealistas se han pasado a la almendra”, destacó. Las previsiones apuntan a que esta tendencia creciente se mantendrá tanto en la comunidad como a nivel nacional.

Este auge se debe al fuerte incremento de la demanda a nivel mundial, una mayor mecanización de los procesos y los precios “más dignos” que ofrece pese a los problemas de este año. Eso sí, Sánchez teme que este año “las exportaciones quizá no respondan como deberían” como consecuencias de la crisis sanitaria del coronavirus.

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