Es una de las medidas de obligado cumplimiento para evitar que se extienda una enfermedad que puede llegar a afectar al 80% de la producción regional
El insecto podría echar a perder hasta el 90% de las cosechas en las fincas que están afectadas
La Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca de Murcia ha declarado la plaga de la avispilla del almendro (Eurytoma amygdali) en la Región y dictado medidas de obligado cumplimiento para evitar la propagación de una enfermedad que puede llegar a afectar al 80% de la producción, según Coag.
La resolución publicada ya en el Boletín Oficial de la Región de Murcia señala que esta plaga llegó a España en 2010 y el verano pasado se detectó su presencia en Jumilla y Yecla. Comprobado su poder destructivo también en Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana, se ha decretado que los propietarios de parcelas con avispilla y los almacenistas tendrán que quemar las almendras afectadas y quienes las abandonen sobre el terreno o no lo hagan serán multados y obligados al pago del coste de su quema, que será realizada por encargo de la consejería.
También han de destruirse terrenos abandonados en los que estén plantados estos frutales.
La orden que entraba en vigor ayer, 1 de enero, incluye también la obligación de aplicar los debidos productos fitosanitarios para evitar el nacimiento de una nueva generación de avispillas que siga poniendo en jaque la agricultura.
Algunos de los campos de Jumilla y Yecla ya han comenzado a ser invadidos por la avispilla
Hace unos meses que se detectaron los primeros focos en varias parcelas del término de Jumilla. Ahora, se tiene constancia de que la avispilla de la almendra ha entrado también en zonas de Yecla, donde los agricultores han sido advertidos para que estén alerta en caso de que la detecten, según técnicos del Servicio de Sanidad Vegetal.
Hasta hace poco, la Región de Murcia parecía estar limpia de esta plaga que puede llegar a destruir hasta el 90% de la producción en las fincas afectadas. Su aspecto es muy parecido al de las hormigas voladoras, y tiene unas medidas comprendidas entre cinco y ocho milímetros de longitud. La primera zona afectada ha sido el Altiplano por su situación colindante con otras Comunidades Autónomas que ya la sufrían, como Castilla-La Mancha.
De hecho, desde la Consejería de Agricultura se ha instado al Gobierno manchego a que tome cartas en el asunto y combata, de forma conjunta con la Región, una plaga que ya ha afectado a más de 400 hectáreas en el Altiplano.
“Hacen su puesta en primavera y la larva tarda un año en convertirse en avispa. La almendra afectada no cae del árbol y, si presenta un orificio de salida, es que ya ha volado”.
En caso de no tomar acciones, las consecuencias pueden ser fatales para uno de los cultivos más tradicionales de la zona: ”Hablamos de plaga por la rapidez con la que puede llegar a expandirse. En 2017 no había ningún indicio de su presencia y ahora hay cientos de parcelas afectadas”, asegura Antonio Soler, uno de los técnicos del Servicio de Sanidad Vegetal de la Región de Murcia.
La avispilla adulta hace su vuelo entre mitad de marzo y mediados de abril. En las variedades de almendros que en esa fecha están en caída de pétalo, la avispilla deposita entre 50 y 80 huevos que, una vez convertidos en larva, comienzan a alimentarse del fruto hasta llegar a la pepita de la almendra. Más tarde, en el mes de junio, ”es cuando se notan los primeros síntomas al quedar la almendra cuarteada y empezar a secarse”.
La larva continúa alimentándose hasta noviembre cuando entra en estado de reposo hasta que, de nuevo en marzo, nace una nueva generación de avispillas, que atacan solamente el fruto dejando intactas otras zonas del árbol, como el tronco o la raíz.
La única forma de combatir la plaga es entre marzo y abril, cuando el insecto es adulto. El problema con el que se han topado las autoridades sanitarias es que los agricultores no solo se enfrentan al peligro de ver destruidas sus cosechas, sino que para combatirlas es necesario una intervención química.
Muchos de los cultivos de almendro son ecológicos, libres de este tipo de productos, por lo que esos cultivos podrían perder la categoría de ecológico si no se actúa con cautela. Es por ello que desde la Consejería se encuentran trabajando en químicos que no alteren el estado ecológico de las almendras.
Desde el Servicio Técnico de Agricultura advierten a los agricultores de la zona de que observen y estudien si quedan frutos en sus árboles y, en caso afirmativo, abrirlos para comprobar si están afectados por la plaga. Si efectivamente encuentran que sus cultivos están afectados por la plaga, están obligados a recoger y quemar todos los frutos afectados.